Agustina Donnet: “No estamos dispuestos a jugar en el juego de la grieta”

Diputados Provinciales

La diputada provincial Agustina Donnet creció en el populoso barrio Barranquitas de la ciudad de Santa Fe. Desde muy chiquita, dos fuegos iban alimentando su formación política: una casa “de puertas abiertas”, donde vivía con sus padres y sus cuatro hermanos, donde nunca faltaba un plato de comida para el que lo necesitara, y una hermana mayor inquieta que la sedujo con libros del socialismo. Cuando llegó a la Universidad, empezó a militar en el espacio de Rubén Giustiniani (Igualdad y Participación), en aquella época todavía dentro del PS. Militante del movimiento feminista, en 2019 se transformó en la mujer más joven en llegar a la Legislatura, con sólo 25 años. Estudiante de Ciencia Política en la UNL, referenciada en la centroizquierda santafesina, cree en el armado de una tercera opción electoral para el año próximo y pide salir de la grieta. “La política tradicional ya no sirve, no va más”, insiste, al tiempo que pide profundizar los debates y poner el eje en que “el problema de la Argentina es la desigualdad”.

—¿Cómo se inició tu militancia política?

—Arranqué a militar en 2013, en el espacio de Rubén Giustiniani (Igualdad y Participación), y tengo un recorrido de militancia social. Arranqué en mi barrio, Barranquitas, de la ciudad de Santa Fe, uno de los barrios del Cordón Oeste de la ciudad, históricamente la zona más relegada en término de acceso a derechos, acceso a servicios públicos, es donde se encuentran los sectores populares. Barranquitas en particular es un barrio muy grande, populoso. La primera actividad que hicimos fue la pintada de un mural en conmemoración de los 10 años de la inundación de Santa Fe. Después terminé siendo secretaria general de la vecinal, es decir tengo un recorrido vecinal y social por ese lado, y milité muchos años también en la universidad, donde fui secretaria general de nuestro centro de estudiantes de la Facultad de Humanidades y Ciencia, de la UNL, y también fui consejera directiva de la facultad. Y al mismo tiempo, milité siempre en el movimiento de mujeres, en el frente por la ESI, en la mesa Ni Una Menos, en la campaña por el derecho al aborto, todo un recorrido en el movimiento feminista.

—En un período relativamente corto de militancia vos llegaste a un lugar con el que sueñan muchos políticos; ¿cómo fue ese recorrido y la elección tuya como candidata?

—Fue una decisión colectiva, la verdad que fue un proceso de mucho aprendizaje. Desde mi militancia política siempre me comprometí mucho y tuve una militancia política muy asidua, estaba todo el día fuera de mi casa militando y volvía a altas horas de la noche de militar. Y nunca me imaginé estar en un espacio de decisión, nunca me imaginé llegar a ese punto, pero bueno, las condiciones, los tiempos que vivimos hoy, y creo que también al calor de la militancia y de lo que sucedía en las calles, tomamos una decisión que fue poder acompañar la candidatura en ese momento de nuestro compañero Rubén Giustiniani, con la representación de una compañera que sea de Santa Fe, y se decidió que fuera yo. Y la verdad que hasta acá es un camino de puro aprendizaje, acompañar a un referente político como Rubén, con toda su historia de militancia, un dirigente que, como él dice siempre, formó parte de una generación de militantes que tampoco se imaginaban llegar a ocupar un rol de decisión. Poder inspirarme y sentirme acompañada por su trayectoria de coherencia, de honestidad, es muy enriquecedor. Viene de ser premiado en varias ocasiones como legislador a nivel nacional. Aprendo mucho de él y se me hace mucho más fácil la labor legislativa acompañándolo a él. Es como un plus que me parece que también cuenta muchísimo para el día a día.

—En tu llegada a la facultad, ¿por qué optaste por acompañar la propuesta de Igualdad y Participación?

—Nosotros hicimos pie en la facultad, intentando construir un camino propio, con Igualdad, y yo siempre fui socialista desde mucho antes de militar orgánicamente en el partido, pero realmente no me terminaba de involucrar activa y orgánicamente, porque veía en ese momento una política que no me terminaba de representar del todo. Yo era una piba de los sectores populares, entendía que había que tener una política centrada fundamentalmente en el desarrollo de los barrios, en la juventud, y que tuviese que ver con la defensa de los trabajadores y con una mirada política que pude poner en palabras y sintetizar en el espacio de Rubén, cuando lo conocí. Y ahí inmediatamente me comprometí y me sumé a militar, entendiendo que ese era el lugar donde yo veía que realmente estábamos haciendo el socialismo que yo durante tanto tiempo había leído, había estudiado y conocido, y que lo podía volver real y concreto en la práctica política cotidiana de la militancia. Así fue cómo yo conocí el espacio. Como que lo que tenía muy teorizado lo pude poner en la práctica política real y concreta de la militancia, conociendo al espacio Igualdad y Participación, dentro en su momento del Partido Socialista.

—¿Y cómo fue que llegaste previamente al socialismo?

—Yo era muy chica y mi hermana mayor comenzó a estudiar mucho las ciencias sociales. Yo era una niña y le tomaba examen cuando ella tenía que rendir en la escuela. Ella arrancó a estudiar Ciencia Política. Lamentablemente por las condiciones económicas de mi familia en ese momento ella no pudo continuar con su carrera. De hecho yo tengo un gran deseo de poder recibirme, porque sería la primera de mi familia en acceder a estudios superiores y poder recibirse. Y fue mi hermana, con quien empecé a estudiar, a leer de socialismo, y fue ella también la que fue plantada en mí esa semillita de la militancia. Y después la militancia que yo desarrollé, tanto en la facultad como en mi barrio, como en el movimiento de mujeres, siempre fue como militante de Igualdad.

—Imaginé que podrían haber sido tus padres.

—Sí, también, mis viejos me infundieron muchos valores en lo que es ayudar al otro, poder dar un plato de comida al que no lo tiene, abrigar, acunar al pibe que tiene frío. Mis viejos en ese sentido han sido de un corazón abierto impresionante. Lo siguen siendo hasta el día de hoy. Tengo dos hermanas mujeres mayores y dos hermanos varones menores. Nosotros salíamos a la calle, a jugar al barrio, a la vía, a patear la pelota, y éramos amigos y amigas de todos los pibes del barrio, con los que nos criamos. Y fuimos viendo con el paso del tiempo y con el recrudecimiento de la realidad social que muchos de esos pibes y de esas pibas no tenían las mismas posibilidades que nosotros. Que nosotros no las tuvimos siempre, tengo los recuerdos de ser muy chiquita y de ir todos los días con mi mamá al trueque para generar un ingreso extra, porque con el ingreso de mi papá no alcanzaba. Tengo los recuerdos de hacer ventas y organizarnos con las vecinas, ante alguna necesidad concreta del barrio. Pasaba un chico caminando en patas por la vereda y mi mamá lo metía adentro, porque seguro la zapatilla de alguno de sus cinco hijos le entraba para poder darle calzado a ese pibe. Ha sido una cosa muy natural, muy práctica, de los niños del barrio que saben que si tiene hambre y les duele la panza pueden tocar el timbre de la casa de mi mamá, y ella los va a sentar con una leche chocolatada y les va a dar un pan con manteca para que se vayan con la panza llena a casa. Fue una cosa muy natural la que vivimos siempre.

—Fue un aprendizaje práctico de lo que después continuaste con tus estudios, ¿no?

—Sí, claro, y la militancia tiene su cosa distinta, de lo que por ahí uno hace desde la casa, desde la individualidad, de poder apostar, poder entender que los esfuerzos individuales tienen otro sentido cuando se hacen en el marco de un proyecto colectivo, con un horizonte común, con fines muy concretos. Es otra cosa lo que uno hace desde ese lugar.

—De cara a las elecciones del año próximo, ¿cuál va a ser la posición de Igualdad y Participación?

—Desde Igualdad hemos tomado la decisión de trabajar en la construcción de un espacio alternativo a las grandes estructuras, con sectores afines del espectro de la centroizquierda, que realmente es un espacio en el que nos sentimos cómodos, y que lo sentimos natural, porque sentimos que hay un programa que ya está dado, y que se responde fundamentalmente a una demanda de la sociedad, que es la superación de la grieta. Por eso nosotros el 9 de julio organizamos un locro y lanzamos una convocatoria a un diálogo con todas las fuerzas políticas, sociales, sindicales. Estuvieron presentes referentes políticos, sociales, ambientales, feministas. Y son sectores con los cuales nosotros creemos que compartimos una visión del agotamiento de la política tradicional. Y más que nunca vemos como necesario trabajar en ese sentido. La verdad es que vivimos tiempos muy duros, el panorama que estamos viendo no es en absoluto alentador hacia adelante. Venimos de duros años de pandemia, donde vimos muchos egoísmos que se materializaron de una forma muy concreta con quienes escondieron las vacunas. Pero también vimos la solidaridad, vimos el esfuerzo, ese esfuerzo de abajo hacia arriba, para que, por ejemplo, los que no podían laburar pudieran tener un plato de comida arriba de la mesa. Nosotros creemos que ese esfuerzo de los sectores populares en un momento tan crítico como el que estamos atravesando es el que nos muestra que es posible caminar, que hay un rumbo. Y nuestra decisión en ese sentido es hacer una amplia convocatoria ciudadana. Nuestro mensaje es claro y contundente, y es que hay que ser atrevido. Hay que animarse a cambiar. Nuestro mensaje es ése: animémonos. No vamos a convocar el año que viene a lo que significa votar a guatemala para que no gane guatepeor. Vamos a convocar a una alternativa en serio, a una alternativa progresista, y nuestra convocatoria es generosa y es amplia, en lo que significa que nuestras estructuras políticas estén en función de las necesidades de nuestra gente, de los vecinos. Y que esa alternativa se tiene que construir de abajo hacia arriba. Hemos visto otros procesos, hemos visto que es posible hacerlo, que es posible que lo social se transforme en lo político y que lo político se traduzca en lo electoral. Y para nosotros ese es el compromiso hacia adelante y la responsabilidad que manifestamos. Desde nuestro trabajo legislativo que llevamos adelante junto a Rubén Giustiniani, como desde las acciones que hacemos por nuestros compañeros y compañeras de toda la provincia, de trabajar por más igualdad, por más solidaridad, y por el bienestar el pueblo. En estos momentos tan difíciles, es prácticamente un imperativo moral, porque la política tradicional ya no sirve, la política tradicional no va más. Los partidos tradicionales, lo vemos en toda América latina, la gente está cansada de votar lo mismo, está cansada de que los problemas se profundicen después de cada elección. Y la verdad es que Argentina no es un país pobre, vemos que la riqueza sale de nuestros puertos, que los recursos se van, y nos dicen que el problema es la falta de dólares, el bimonetarismo, pero la realidad es que el problema para nosotros es muy simple: son tres empresas multinacionales que se llevan toda la riqueza, que es básicamente la historia de nuestro país. Es lo mismo que dijimos cuando hablamos de Vaca Muerta. De uno y de otro lado de la grieta, en Vaca Muerta se expresa, están, estuvieron y van a estar todos de acuerdo. Nadie discute la política energética, y acá se tiene que dejar de financiar a las petroleras y financiar en cambio a nuestras pymes. La gente recordará la lucha de Rubén en relación al contrato YPF-Chevron. Bueno, ahí lo primero que hizo la Corte en ese fallo histórico es que el derecho del acceso a la información es del pueblo argentino y no del Estado. Y lo que demostramos con ese acuerdo es que las empresas offshore radicadas en los paraísos fiscales se llevan toda la plata de nuestro país. Sin descontar el desastre ambiental que hacen con el extractivismo del fracking. Es la misma discusión que tenemos con los grandes temas, con Vicentin, con la Hidrovía, cuando discutimos el acuerdo con el FMI, y el escandaloso crédito que se fugó el gobierno de Mauricio Macri. Estamos discutiendo dónde está la plata de los argentinos, y para nosotros el problema de la Argentina es la desigualdad. Vemos la pobreza, las carencias en los barrios populares, vemos que cinco de cada diez pibes no terminan la secundaria, vemos que el 40% de esos pibes son pobres. Y vemos un coro de periodistas, de los principales medios de comunicación nacional, que fogonean la grieta y que dicen que el problema es el gasto público, que hay que reducirlo. Nosotros lo que estamos planteando en ese sentido es que hay que discutir los temas de fondo, que hay que discutir la inflación, que hay que discutir la pobreza, que hay que discutir el desempleo, y que hay que discutir, con una mirada de la provincia de Santa Fe, por ejemplo, que los 121 mil millones de pesos que va a cobrar ahora la provincia en concepto de coparticipación tienen que ir a los barrios. Tienen que ir a infraestructura, tienen que ir a la construcción de viviendas, tienen que ir a cloacas, a garantizar el agua potable en los barrios, tienen que ir a escuelas, a hospitales. Ese es el planteo que estamos haciendo hoy por hoy.

—En esa coalición, ¿quiénes pueden llegar a entrar?, ¿hay espacio para dirigentes del peronismo?

—Yo no tengo dudas de que se puede lograr la confluencia de los sectores políticos que hoy no se sienten contenidos por las grandes fuerzas políticas del país. A esos sectores también los estamos convocando, sobre la base de una programática común. Pero tiene que ser una alternativa que sea por fuera de la grieta. Que sea por fuera de estos polos, y de estas dos grandes estructuras, que han sido gobierno y que no han resuelto los grandes problemas de la gente. Lo que estamos planteando es que todos los parámetros, de desempleo, de poder adquisitivo, de salarios, de jubilaciones, del deterioro permanente, de la situación de pobreza, es un modelo que no genera empleo, que no redistribuye la riqueza, que los grandes ganadores son los mismos de siempre: el sector financiero, las petroleras, las mineras… Ante esa situación, con quienes comparten esa mirada es posible sentarnos a discutir en la mesa sobre la base de un acuerdo y de una programática común. Ojalá que podamos coincidir, ojalá que se materialice, también en las candidaturas, a las que entendemos como un punto de llegada y no como punto de partida. La verdad es que el diálogo tiene que estar despojado de las propuestas de candidaturas, y tienen que surgir de entre los integrantes que formemos partes de este proceso. Y que el programa, en ese sentido, es el testimonio de lucha de cada uno, de la militancia, y no lo entendemos como un falso papel de acuerdo que nadie conoce y después no se cumple. Por eso nosotros proponemos avanzar sobre una programática, que las candidaturas sean un punto de llegada. Y ojalá que haya un acuerdo para armar las listas, pero en el caso de que eso no sea así las primarias, lejos de dividir, son una oportunidad para que la ciudadanía organice las listas. Si la lista única no es factible y se llega a una interna, puede ser una interna competitiva, propositiva y que la ordene la expresión de la voluntad popular. Sea como sea que se dé este camino, no tengo dudas de que vamos a estar todos juntos trabajando en una alternativa que sea lo mejor para Santa Fe.

—Vos te definiste como socialista, aunque hoy milites por fuera. Estamos viendo que el socialismo probablemente participe de una alianza con el PRO. ¿Cuál es tu mirada?

—Te digo la verdad, vemos la ratificación de un rumbo que decidió tomar la conducción de un partido tras 20 años de conducción y de construcción de un partido verdaderamente socialista, que significó la conducción de la mano de Rubén Giustiniani. Y hoy por hoy una conducción con la cual tenemos claras y públicas diferencias desde hace años. Desde nuestro punto de vista, ya lo dijimos y lo vamos a seguir diciendo, no comprendemos la política desde la suma aritmética de los votos para ganar elecciones. Para nosotros eso expresa más de lo mismo de la vieja política, la reproducción del poder por el poder mismo, que nada tiene que ver con la que la gente necesita hoy, que es construir una alternativa sobre un compromiso que permita derrotar la desigualdad, la inflación, la pobreza, y que se haga sobre una programática común, que es defender a los trabajadores, defender al medio ambiente, la educación, la salud, y además porque la experiencia argentina es clara y educadora. Después de las elecciones, no se puede gobernar en un sentido de dar respuesta en forma positiva a los intereses reales de la sociedad. Por eso nosotros proponemos avanzar sobre un acuerdo programático. Y la verdad que para nosotros es imposible sentarse a pensar una programática con el PRO.

—¿Cómo se organiza la discusión programática? Muchas veces pasa en la política que el gran ordenador siempre termina siendo la elección.

—Nosotros siempre estuvimos parados en el mismo lugar. Y cuando hablamos de construir un espacio alternativo con un programa, para nosotros ya está dado. Ya es natural confluir con estos sectores, y se expresa en nuestros votos en la Legislatura. Y se expresa en la historia de construcción de un espacio político que tiene como referente a Rubén Giustiniani, que tiene una indiscutida trayectoria de coherencia política sobre todas las cosas. Un dirigente que expresa la posibilidad de construir una alternativa.

—Hay otros espacios que proponen construir también un espacio de centroizquierda, pensando en una elección de dos grandes polos.

—Yo veo difícil trabajar sobre los dos grandes paraguas que han sido gobierno y que no han dado respuesta a los temas de la gente. Nosotros proponemos construir algo por fuera de la grieta. Lo que nosotros estamos diciendo es que hay que construir un espacio alternativo a estos dos grandes polos. No estamos dispuestos a jugar en el juego de la grieta, porque entendemos que le ha hecho muchísimo daño a nuestro país. Vemos los resultados de la dramática situación social y económica que estamos atravesando, estamos haciendo una convocatoria amplia, a todos los sectores con los cuales nos podamos sentar a discutir sobre la base de un programa, pero bajo ningún concepto vamos a abonar más de lo mismo, que para nosotros expresa el agotamiento de una política tradicional que ya no va más, una política tradicional que no ha dado respuesta. Y nosotros como Igualdad entendemos que somos un espacio social, cultural, y político, que nace con una búsqueda nueva, con una búsqueda creativa, audaz, no de fundar un nuevo partido sino de abrir un espacio cultural, social y político, que se expresa en los barrios, en las instituciones, en los ámbitos de representación. Porque las propuestas que nosotros vemos, que van a ser tanto en Argentina como en nuestra provincia, es más de lo mismo, la grieta de unos y otros que gobernaron en los últimos tiempos y no han dado respuesta al desempleo, a la inseguridad, a la pobreza, a la ausencia de expectativas en la sociedad, y que se expresa y se manifiesta en una crisis de legitimidad, en una crisis de credibilidad, hacia la dirigencia política en general. Por eso nosotros proponemos el diálogo entre todos los sectores sociales, entre organizaciones ambientalistas, feministas, de trabajadores, con las fuerzas políticas que puedan confluir con nosotros, pero ante una alternativa real, no ante una falsa opción de votar a unos para que no ganen los otros.

—¿Qué sectores pueden acompañar la propuesta que ustedes hacen?

—Yo creo que todos los sectores con quienes compartimos un programa desde hace mucho tiempo. Y para nosotros el camino que tenemos que iniciar para superar la resignación y el pesimismo que implica que en cada proceso electoral no haya una expectativa de que las cosas mejoren tiene que ver con poder dialogar con los sectores sociales, con organizaciones, con trabajadores, con las fuerzas políticas, en un proceso de construcción de abajo hacia arriba, donde las candidaturas sean un punto de llegada. Y en ese sentido nuestra convocatoria es amplia y puede ser una opción muy importante hacia 2023.

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